jueves, 18 de septiembre de 2008

Oratorio

Oratorio, composición musical de gran desarrollo para voces e instrumentos, de naturaleza dramática o contemplativa y generalmente sobre un tema religioso. Si bien el libreto puede contener incidentes dramáticos, como en la ópera, los oratorios suelen interpretarse en concierto, sin escenarios ni vestuario o atuendo especial.
La historia del oratorio comienza a mediados del siglo XVI, cuando el sacerdote italiano san Felipe Neri organizó los servicios devocionales en el también llamado oratorio o sala de oraciones de una iglesia de Roma. Los servicios incluían sermones, oraciones, canto de himnos y música devocional. A partir de la difusión de la ópera primero en Florencia y después también en Roma a principios del siglo XVII, algunas de sus características, incluido el estilo vocal del tipo recitativo llamado monodia y el uso de un libreto dramático, se incorporaron a la música escrita para los servicios del oratorio. Las obras de este tipo se denominaron asimismo oratorios. Algunas de las obras primitivas se interpretaban como auténticas óperas, con escenografía, vestuario y una acción escénica. Sin embargo, pronto apareció un narrador (testo) que cantaba descripciones de las escenas y las acciones. A mediados del siglo XVII, el oratorio se distinguía claramente de la ópera por su uso de un testo, la falta de acción teatral, su espíritu generalmente contemplativo y su énfasis en la música coral en lugar de las voces solistas. Entre los primeros compositores de oratorios se incluye al italiano Giacomo Carissimi, a su alumno, el francés Marc-Antoine Charpentier, y a los compositores italianos de ópera Alessandro Stradella y Alessandro Scarlatti. En Alemania había un gran número de compositores que escribieron oratorios, los más sobresalientes fueron Heinrich Schütz y Johann Sebastian Bach. Entre los oratorios de Bach destacan las adaptaciones de los relatos bíblicos La pasión según san Juan (1723) y La pasión según san Mateo (1729). Con obras como El Mesías (1742), el compositor alemán Georg Friedrich Händel creó el oratorio inglés.
A finales del siglo XVIII y durante el XIX, la mayoría de los compositores escribieron oratorios con estilos musicales afines a sus óperas, sinfonías y otras músicas profanas. Entre éstos se incluyen el austriaco Joseph Haydn y el alemán Felix Mendelssohn, con los oratorios Pantus y Elías (1846), el húngaro Franz Liszt, el inglés Edward Elgar, los franceses Hector Berlioz y Charles Gounod, los españoles Ruperto Chapí y Tomás Bretón, y el belga-francés César Franck.
La composición de oratorios ha disminuido durante el siglo XX. Encontramos ejemplos notables basados en temas bíblicos escritos por William Walton (Belshazzar's Feast, 1931), Arnold Schönberg (La escala de Jacob, 1922), y Elgar (The Apostles, 1903 y The Kingdom, 1906). Sin embargo, la gama de temas se ha extendido y comprende áreas no bíblicas y generalmente más filosóficas. Las obras de este tipo nos llevan a Händel (L'Allegro, il Pensieroso ed il Moderato, 1740, con textos de John Milton) y Haydn (Las estaciones, 1801, sobre un texto de James Thomson). En el siglo XX destacan Un niño de nuestro tiempo (1941) y La Máscara de Tiempo (1984), ambas de Michael Tippett, Juana de Arco en la hoguera (1935) de Arthur Honegger, El pesebre de Pau Casals, Oedipus Rex (1927) de Ígor Stravinski y Das Unaufhörliche (Lo incesante, 1931) de Paul Hindemith.